SERIE FOTOGRÁFICA

Aquí no hay basura, toda la basura la reciclamos. Dicen: “esto está viejito”, y no. Embarnízala, y cuélgala y es un adorno. En un vivero se vende la basura, troncos, una lata la mochas, le pones una planta y ya, no hay desperdicio.

Yo una vez conocí a Juan Gabriel y le dije: “Oye, yo soy agrónomo”. Y me dice: “Eso es como cuidar un perro, o ganado”. Él me dio un consejo muy bonito, me dijo: “Mira, tú dedícate a lo que tú más quieres. Yo empecé a escribir canciones porque a mí me gustaba, y pues ya a la gente le gustó. Tú agarra una planta y acaríciala y vela y al otro día se la van a llevar, y lo comprobamos mis hijos y yo a cada rato.

Ahorita viene una crisis muy fuerte, porque la gente no sabe trabajar y le da vergüenza trabajar: barrer, trapear, todo les da vergüenza.

En 100 años pasaron muchas cosas, antes la gente decía: “¡Mira, a mi viejo ya lo jubilaron!”, y ahora un jubilado se va de paquetero.

A un hijo hay que enseñarlo como pobre, para hacerlo rico.

Le dije a mi esposa: “¡Vamos a hacer aquí un proyecto como tipo rancho!”

En el penal estuve 3 meses y aprendí muchas cosas, ¡de ahí salí haciendo cuadros!

- Mauro, agrónomo

Yo nací en una funeraria. A los 13 años, en 1957, embalsamé mi primer cadáver.

Esta no es una ciencia, es un arte. Empiezas a borrar la muerte, porque la muerte tiene una imagen horrible.

Hay 3 situaciones que se presentan: La primera, donde llega la familia, levantan la tapa y te dicen: “ciérrenla”, y es una situación muy desagradable, sobre todo para el embalsamador. La segunda es en que llega la familia, lo levanta y revisa y te hace gestos, entonces no está conforme. La tercera es donde te dice: “muchas gracias, esto es exactamente lo que yo quería ver”.

Vas a tratar al peor de los asesinos como el más santo de los hombres exactamente igual, el más pobre del mundo o el más rico porque todos quieren ver la mejor imagen de esos individuos.

La rutina son las 24 horas, los 365 días del año, a la hora que suene el aparato.

Monterrey ya no es una provincia, ha recibido muchas gentes de diferentes partes de la República, entre ellos muchos que vienen a desbaratar la ciudad, es lo que nos ha traído tantos problemas.

Para mí Monterrey es mi vida porque aquí la he tenido siempre y posiblemente sea mi muerte.

- Manuel, tanatopractor

En un solo grupo no te mantienes, no te sostienes si no eres músico completo. Si tocas un solo instrumento tienes que tener un solo trabajo, porque no vives de la pura música.

Me vine para acá siguiendo la tradición de la música, y aquí con el conocimiento que yo traigo, sin escuela, me hice encargado de los mariachis, hice un mariachi y doy clases en la Escuela de Artes y Oficios.

Aquí en Monterrey todavía tenemos ese problema, tú vas a las plazas y es increíble los mariachis que no se enseñaron. Y viejos, traen aretes, traen colitas, no se visten como mariachis porque no nos ha tocado enseñarlos o porque no quieren entender que representamos México.

En la plaza de Cuauhtemoc y Ocampo si un mariachi no lleva su traje no puede ir trabajar, y si un representante se lo lleva, es un multa.

Aquí en Monterrey yo me dedico a estudiar música y en mis ratos libres me dedico a la masonería.

Tenemos una estadística, en este año van 8 que se mueren y nomás uno murió accidentado, los otros 7 de cirrosis.

- Jorge, mariachi

Todo el tiempo que fui a la Facultad iba con el profe a tallar madera. Tenía la suerte de que cualquier cosa que hacía la gente me lo compraba, les gustaba.

Tú ves en la tele a Monterrey: Fundidora, San Pedro, o la Macroplaza, pero no sabes que existe una central de autobuses como la de aquí, o un Villagrán. Todavía le pregunto a la señora de a lado: “Oiga, ¿aquí es Monterrey?”

Cuando llegué a Monterrey sentí como que la gente de aquí te cierra puertas, como que no está tan abierta.

La gente hace mucha siesta en otros lugares, aquí no. Conozco muchísima gente que tiene dos trabajos, porque también la vida es muy cara.

- Luciano, ebanista

A la ciudad llegué porque fue un grupo de artistas plásticos y de artistas en general a Holguín (Cuba) a un evento, a la semana de la cultura de la ciudad. Se hizo una hermandad entre las dos ciudades, porque las dos ciudades tienen similitudes, las dos son industriales, se dedican a la minería, a la industria pesada, las dos tienen fábrica de cigarros, de cerveza… Conocí a los del Canal 28 y les propuse un proyecto de escenografía.

De repente empecé a pintar cerros también, dejé un poco atrás el mar y los caracoles para hacer míos otros símbolos, la semiótica está dada por los gustos personales.

Yo creo que se ha visto un desarrollo grande en la pintura en Monterrey, porque ahorita hay más gente, muchachos jóvenes más preocupados por darle un sentido más conceptual y actual a su obra.

Nos falta una educación básica donde se imparta la apreciación de las artes para que toda la sociedad esté sensibilizada con el discurso del arte.

No que todos sean artistas, sino que todos puedan apreciarlas y que a eso tengan acceso todos.

Mi esposa Mónica qusiera que yo tuviera un trabajo de 8 horas, que entrara y saliera a tal hora y que me pagaran cada quincena, pero eso es una cosa imposible, yo no me sentiría bien.

- Daniel, pintor

A mí me ha tocado andar en la Isla del Padre y ver chanclas mías. Me quise morir cuando las vi. Es increíble que se vayan a ir a Disneylandia o a Las Vegas de vacaciones y que vengan a buscar mis sandalias para andar allá caminando todo el día.

El comercio es un gloria en Monterrey. Somos gente gastadora, nos gusta gastar y hacer rendir el dinero.

Amo el clima, andar sudoroso. Ya tengo 47 años de andar sudado, entonces ya es parte mí el calor, aparte de que lo asocio con dinero. El clima de Monterrey se acopla bruto para la chancla. Aquí el calor es negocio.

Gente rica siempre hay, y en Monterrey hay bastantes gracias a Dios.

- Pepe, zapatero

Te sientes más libre estando en tu terreno. Tú estás en tu país y no hay quien te discrimine. Estás en otro país y te discriminan. Por eso yo me vine, yo vi en Estados Unidos la humillación que había hacia el mexicano y dije: “¿Yo qué estoy haciendo aquí?”

La gente aquí tiene la fama de que son codos, pero no, no son codos, porque si les gusta algo lo compran.

El ámbar es una resina más antigua que el dinosaurio y los primeros años que yo vendía aquí hace 30 años me decían: “!Ay, plástico feo! Eso yo lo compro en Estados Unidos por 3 dólares, y compro 3 collares”. No tenían aprecio por una piedra semipreciosa que lo usaban nuestros antepasados.

En el Barrio Antiguo ha proliferando más los bares que los espacios culturales, ¿no? O sea también requerimos espacios culturales, bares, porque también para todo hay gente.

- Manuel, artesano

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